Peligros Asociados con el Manejo de Muestras Biológicas

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Los riesgos biológicos pueden ser infecciones agudas y crónicas, reacciones alérgicas y tóxicas causadas por agentes patógenos y sus derivados, o productos de DNA recombinante y manipulaciones genéticas. También son riesgos biológicos las mordeduras, picaduras o arañazos producidos por animales domésticos, salvajes e insectos. Las infecciones pueden ser causadas por virus, hongos, bacterias, parásitos, rickettsias o plásmidos. Cuando en condiciones naturales se pueden transmitir de animales vertebrados al hombre, se conocen como zoonosis. Gran cantidad de plantas y animales producen sustancias irritantes, tóxicas o alérgenos como segmentos de insectos, cabellos, polvo fecal, polen, esporas o aserrín, a todos estos agentes o microorganismos capaces de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad se les conoce como contaminantes o agentes biológicos.

Newsletter abril-08

Las vías de entrada de los agentes patógenos son:

Vía Respiratoria: Por inhalación de aerosoles en el medio de trabajo, que son producidos por la centrifugación de muestras, agitación de tubos, aspiración de secreciones, toses, estornudos, etc.

Vía Digestiva (Fecal – Oral): Por ingestión accidental, al pipetear con la boca, al comer, beber o fumar en el lugar de trabajo, etc.

Vía Sanguínea, por Piel o Mucosas: Como consecuencia de pinchazos, mordeduras, cortes, erosiones, salpicaduras, etc.

Agentes patógenos y Aire Interior: Los microorganismos más preocupantes del aire interior son las bacterias, los virus y los hongos, aunque sin olvidar a los ácaros de polvo, susceptibles todos ellos de generar infecciones en el ser humano.

Otra fuente importante son los humificadores que, a causa de un deficiente mantenimiento pueden producir la llamada «fiebre del humidificador». También los sistemas de agua y torres de refrigeración pueden propagar la Legionella. Ciertos microorganismos pueden producir metabolitos tóxicos o irritantes y las esporas fúngicas producen alergias y reacciones de hipersensibilidad.

Según el nivel de riesgo de la infección, se clasifican los agentes patógenos en cuatro grupos de riesgo:

Los agentes patógenos del grupo 1 pueden generar un daño mínimo a la salud, sin embargo, el cuerpo humano tiene la capacidad de recuperarse, las precauciones son equivalentes a la higiene doméstica.

Los agentes patógenos del grupo 2 son los que pueden causar enfermedades humanas y pueden ser un peligro para los trabajadores; no es probable que se propaguen a la colectividad; se suele disponer de una profilaxis o un tratamiento eficaces contra ellos.

Los agentes patógenos del grupo 3 son los que pueden causar enfermedades humanas graves y representan un serio peligro para los trabajadores; pueden representar un riesgo de propagación a la colectividad, pero se suele disponer de una profilaxis o un tratamiento eficaces contra ellos. Se propagan vía aérea, estos son la principal razón de la existencia de las campanas de seguridad biológica.
Los agentes patógenos del grupo 4 son los que causan enfermedades humanas mortales y graves, constituyen un serio peligro para los trabajadores; pueden representar un gran riesgo de propagación a la colectividad y por lo general no se dispone de una profilaxis o un tratamiento eficaces contra ellos.

El principal medio de contención desarrollado para trabajar con seguridad cuando se manipulen microorganismos infecciosos son los gabinetes de seguridad biológica (BSC), que están diseñados para proveer protección personal y un medio ambiente adecuado siempre y cuando se sigan las prácticas y procedimientos adecuados. Existen tres tipos de gabinetes de seguridad biológica designados como Clase I, II y III, cada uno de ellos desarrollado para satisfacer las diversas necesidades de investigación y prácticas clínicas. Los peligros asociados con el manejo de muestras biológicas en el laboratorio y la posibilidad de ser contaminado con estas muestras biológicas, por ejemplo, tifoidea, bacterias resistentes a los antibióticos, virus que mutan rápidamente y la necesidad de trabajar con cultivos de tejidos, el mantenimiento de la esterilidad de las líneas celulares y el minimizar la contaminación cruzada; han estimulado el desarrollo y el mejoramiento de barreras de protección como las cabinas de seguridad biológica. En ellas se realizan manipulaciones de microorganismos infecciosos. Los primeros prototipos de aire limpio fueron diseñados para proteger los materiales de la contaminación del medio ambiente o del usuario; sin embargo, estos cubículos no protegían al operador de los riesgos asociados con la manipulación de materiales peligrosos. El aire filtrado circulaba a través de la superficie de trabajo y se dirigía directamente al operador. Por tal razón estos cubículos no podían utilizarse para el manejo de infecciones porque el trabajador estaba en una corriente de aire contaminado.

Uno de los primeros diseños de dispositivos para contención primaria eran esencialmente cajas de madera no ventiladas y posteriormente de acero inoxidable, dentro de estos dispositivos se podían realizar operaciones sencillas como el pesaje de materiales.

Las primeras versiones de los gabinetes ventilados no contaban con un adecuado o controlado movimiento de aire direccional. Se caracterizaban por un flujo de aire masivo, estos volúmenes de aire eran variados a través de las aberturas. El flujo de aire en el gabinete sacaba el “aire contaminado” del gabinete y del operador. Este gabinete fue el precursor de los gabinetes de seguridad clase I. Uno de los inconvenientes es que el aire no era filtrado, por lo tanto, el gabinete se contaminaba con los microorganismos ambientales y otras partículas indeseables. El control de materiales en suspensión en el aire se hizo posible con el desarrollo de los filtros, los cuales eliminaban eficientemente los contaminantes microscópicos del aire. Los filtros HEPA fueron desarrollados para crear entornos de trabajo sin polvo (habitaciones limpias) en la década de 1940.

Los gabinetes de seguridad pueden ser de distintas clases:

Clase I
Brinda protección personal y ambiental, pero no protección del producto. Es muy similar en términos de movimiento de aire a una campana de humos. Tiene un filtro en el sistema de escape para proteger el medio ambiente. Debido a que la protección del producto es proporcionada por la clase II, el uso general de la clase I ha disminuido. En muchos casos los gabinetes clase I se usan para encerrar equipos (centrifugas, equipos de cosecha o pequeños fermentadores) y para procedimientos con potencial para generar aerosoles

Clase II
A principios de los 40s el flujo laminar evolucionó. El movimiento de aire unidireccional a una velocidad fija a lo largo de líneas paralelas demostró que reducía la turbulencia dando como resultado un comportamiento predecible de partículas. Lo que logró la evolución de las campanas de bioseguridad fue la incorporación del sistema de recirculación, utilizado para crear la corriente de succión de aire que constituyo la protección del operador. Esta combinación de tecnologías ayuda a proteger al operario del laboratorio de aerosoles potencialmente infecciosos que se generan en el interior de la cabina y proveen la protección necesaria al producto. Las cabinas de seguridad clase II son sistemas de barrera parcial, dependen del movimiento direccional del aire para proveer la contención. Si la cortina de aire generada es interrumpida, por ejemplo, por el movimiento de materiales de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro de la cabina, por un rápido movimiento de brazos; se incrementa el potencial de liberación de contaminantes en el ambiente de trabajo del laboratorio, al igual que el riesgo de contaminación del producto.

Las cabinas de seguridad biológica clase II proporcionan protección personal, al medio ambiente y al producto. El flujo de aire que se introduce en las rejillas del gabinete proporciona protección al personal; el flujo descendente del aire filtrado proporciona protección del producto minimizando las posibilidades de contaminación cruzada a través de la superficie de trabajo de la cabina. Dado que el aire que sale del gabinete pasa por un filtro este aire está libre de partículas y puede ser recirculado al laboratorio y descargado al exterior. Las cabinas de bioseguridad clase II solo pueden manejar agentes patógenos de los niveles de bioseguridad 1, 2 y 3, los agentes de nivel 4 sólo se manejan en campanas clase III o en campanas clase II que están dentro de laboratorios especiales con un diseño especial de máxima contención y el operador porta un traje hermético autónomo que impide cualquier contacto físico con el material de trabajo.

Clase III
Los gabinetes clase III están diseñados para trabajar con agentes altamente infecciosos y para la realización de operaciones peligrosas, tienen que proveer la máxima protección para el ambiente y para el operario. Es a prueba de gas (no hay fugas) con una ventana de visión cerrada. El acceso para el pasaje de materiales es a través de un tanque hundido que es accesible a través del piso del gabinete o a través de una caja de paso de doble puerta que se puede descontaminar entre usos. Tanto el aire de suministro como el de escape están filtrados con filtros HEPA; el aire de escape debe de pasar a través de dos filtros HEPA, o un filtro HEPA y aire incinerador, antes de descargar directamente al aire libre. El flujo de aire es mantenido por un sistema de escape exterior al gabinete, que mantiene el gabinete bajo presión negativa (mínimo 0,5 pulgadas de columna de agua). Los guantes largos y pesados de goma se unen de manera hermética a los puertos en el gabinete para permitir la manipulación directa de los materiales aislados en su interior. A pesar de que estos guantes restringen el movimiento, evitan el contacto directo del usuario con el material peligroso.

Todas las profesiones llevan implícito un riesgo inherente a la naturaleza misma de la especialidad y al ambiente donde se desenvuelve el técnico, el profesional y el obrero. Los riesgos de salud de quienes trabajan en hospitales constituyen un tema que cada vez cobra mayor importancia. Existen estudios que demuestran la existencia de riesgos físicos, químicos, biológicos, psicosociales e incompatibilidades ergonómicas, que de modo abierto o encubierto afectan a los profesionales que prestan servicios de salud. En Metrix Laboratorios, nos preocupamos por tu seguridad, contamos con cabinas de seguridad de la marca ESCO y para tener una cobertura total de servicio hemos diseñado un curso que te guía para identificar la clase de gabinete de seguridad biológica que requieres para llevar a cabo tu trabajo con la protección adecuada; no estarás solo pues contamos también con un departamento de servicio técnico que llevará a cabo la instalación y mantenimiento de tu cabina de seguridad biológica.

Referencias

1. Biosafety in Microbiological and Biomedical Laboratories.
2. Generalidades de los riesgos biológicos. Principales medidas de contención y prevención en el personal de salud. Angnell Diaz * Miriam Reyes * Claudia Reyes* Reina Rojas*

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