Mujeres en la Ciencia

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Durante nuestra evolución como una civilización, las mujeres en un principio solo participaban en actividades muy básicas como eran la recolección de frutos, la preparación de los alimentos, la confección de las vestimentas, calzado y el cuidado de los hijos. Las actividades de caza y protección eran proveídos por los hombres, estos conceptos se desarrollaron por muchos siglos. Roles establecidos que gradualmente han cambiado, sin embargo, aún nos falta mucho camino por recorrer. Actualmente el papel de la mujer en la ciencia sigue siendo precario a nivel mundial, ya que solo constituyen el 28% de los investigadores de acuerdo al instituto de estadística de la UNESCO. Un estudio que se realizó en 14 países y que fue publicado en la página de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indicó que la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado relacionado con la ciencia es de un 18, 8 y 2% respectivamente. Estas cifras dependen en parte a múltiples barreras que le impiden a la mujer poder participar de manera plena y activa en este ramo, ya que en contraste con los varones las cifras son del 37%, 18% y 6%. Una de las principales barreras con las que tiene que luchar la mujer es la igualdad de género. Pero a pesar de esta desigualdad, hay que tomarse un momento para reconocer a algunas mujeres que han aportado conocimiento que han cambiado la ciencia y permitido el avance científico.

Mujeres en la ciencia

Rosalind Franklin (1920-1958)

Nacida en el distrito de Kensington, en Londres, el 25 de julio de 1920. Fue una química y cristalógrafa. Estudió y se graduó de la Universidad de Cambridge en 1941. Hizo estudios fundamentales de microestructuras del carbón y del grafito. Este trabajo fue la base de su doctorado en química física, que obtuvo en la Universidad de Cambridge en 1945. En 1951, se desempeñó como investigadora asociada en el Laboratorio John Randall, del King´s College, en Cambridge. Rosalind Franklin obtuvo una fotografía de difracción de rayos X que reveló, de manera inconfundible, la estructura helicoidal de la molécula del DNA. Esa imagen, conocida hoy como la famosa fotografía 51, fue un respaldo experimental crucial para que los investigadores James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins establecieran en 1953, la hipótesis de la doble hélice que es característica de la estructura molecular del DNA, por lo que en 1962 se les concedió el premio nobel en Fisiología y Medicina. Rosalind nunca fue reconocida por su valiosa aportación ya que en ese tiempo la comunidad científica no la consideró relevante. Sin embargo, su aportación fue fundamental en el establecimiento de una de las moléculas más importantes de la vida.

Marie Curie (1867-1934)

Nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia (Polonia). Marie Curie estaba interesada en los recientes descubrimientos de los nuevos tipos de radiación. Wilhelm Roentgen había descubierto los rayos X en 1895, y en 1896 Antoine Henri Becquerel descubrió que el uranio emitía radiaciones invisibles similares. Por todo esto comenzó a estudiar las radiaciones del uranio y, utilizando las técnicas piezoeléctricas inventadas por Pierre Curie, midió cuidadosamente las radiaciones en la pechblenda, un mineral que contiene uranio. Cuando vio que las radiaciones del mineral eran más intensas que las del propio uranio, se dio cuenta de que tenía que haber elementos desconocidos, incluso más radiactivos que el uranio. Marie Curie fue la primera en utilizar el término ‘radiactivo’ para describir los elementos que emiten radiaciones cuando se descomponen sus núcleos. Ella y su esposo Pierre descubren dos nuevos elementos el Polonio y el Radio. En 1903 les concedieron el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de los elementos radiactivos, que compartieron con Becquerel. En 1911 le otorgan un segundo Nobel, el de Química, por sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos.

Inge Lehmann (1888-1993)

Nació el 13 de mayo de 1888 en Dinamarca. Fue a la escuela dirigida por la tía de Niels Bohr. Sismóloga danesa que afirmó por primera vez que el núcleo terrestre se divide en una parte sólida y otra líquida. Lo que Inge Lehmann descubrió fue que las ondas primarias en el registro sismológico, conocidas como ondas P, se aceleran al atravesar hacia el interior de la discontinuidad que separa las dos partes del núcleo. Estudió en la Universidad de Copenhague y de Cambridge hasta obtener, 12 años después, en 1920, su título en matemáticas. En 1935 comenzó la carrera de sismología y estudió las redes sísmicas en Dinamarca y Groenlandia. En 1971, la Unión Geofísica Americana distinguió sus descubrimientos en el campo de la geofísica con su máximo galardón, la Medalla William Bowie.

Katherine Johnson (1918)

Nació el 26 de agosto de 1918 en White Sulphur Springs, Virginia Occidental. Se graduó a la temprana edad de 14 años y con 15 años continuó sus estudios superiores en la denominada West Virginia State College, donde consiguió sus grados en Matemáticas y francés a la edad de 18 años. Durante sus años de estudio tuvo el apoyo de varios profesores, entre ellos la química y matemática Angie Turner King y el matemático W.W. Schiefflin Claytor, el tercer afroamericano en obtener un doctorado en Estados Unidos. Katherine empezó a trabajar para la NACA (National Advisory Committee for Aeronautics), predecesora de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), en 1953.  Su asombrosa carrera como matemática, científica espacial e informática teórica la convirtieron en todo un referente en la NACA/NASA. Fue la encargada de llevar a cabo los cálculos del Proyecto Mercury desarrollado por la ya NASA entre 1961 y 1963. Calculó la trayectoria parabólica del vuelo espacial de Alan Shepard, el primer estadounidense que viajó al espacio a bordo del Mercury Redstore 3 en 1961. en 1962 fue la encargada de verificar las cuentas de la computadora que llevarían a John Glenn en su vuelo orbital alrededor de la Tierra en la nave Friendship 7. Calculó la trayectoria del Apollo 11 que llevaría el hombre a la Luna en 1969. Además, sus cálculos ayudaron a sincronizar el módulo lunar con el módulo orbital. Cuando algo inesperado pasó durante la misión Apollo 13 Katherine ayudó, una vez abortada la misión, a que la nave volviera a la Tierra implementando procedimientos y cartas de navegación.  Participó en el programa Space Shutlle y en planes de misión a Marte hasta su jubilación, en 1986, después de treinta y tres años de servicio en la NASA. Ha recibido la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos, la mayor condecoración otorgada a un civil en su país, así como otros premios como la de Matemática del Año (1997) o el Lunar Orbiter Spacecraft and Operations Group Achievement Award (1967).

Emmy Noether (1882-1935)

Matemática alemana. Hija del eminente matemático Max Noether. En Erlangen (1907) se doctoró con un célebre trabajo sobre los invariantes; sus estudios en este campo fueron inmediatamente apreciados por Albert Einstein, que se serviría de sus aportaciones para la formulación de algunos aspectos de la relatividad general. Las investigaciones de Emmy Noether ejercieron una amplia y profunda influencia en el desarrollo del álgebra moderna y de la topología. Noether estudió los conceptos matemáticos de anillo e ideal, unificó en un solo cuerpo teórico las diferentes aproximaciones anteriores y reformuló, en el marco del mismo, la teoría de los invariantes algebraicos; dotó de ese modo de un nuevo enfoque a la geometría algebraica.

 

Ada Lovelace (1815-1852)

Augusta Ada Byron, que era el nombre real de Ada Lovelace (tras casarse pasó a llamarse Augusta Ada King, Condesa de Lovelace y de ahí procede “Ada Lovelace”), nació en la ciudad de Londres el 10 de diciembre de 1815. Su padre era, nada más y nada menos, que el poeta inglés Lord Byron y su esposa la baronesa Anne Isabella Byron. Ada recibió clases de tutores como William Frend y Mary Sommerville en matemáticas y Augustus De Morgan en lógica; unos tutores que vieron claro la predisposición de su alumna al aprendizaje de estas materias y su talento para las matemáticas. Mary Somerville una conocida autora y científica del siglo diecinueve, le presentó a Charles Babbage (profesor Lucasiano de matemáticas en la Universidad de Cambridge y padre de las computadoras) el cinco de junio de 1833 cuando ella solo tenía diecisiete años. De inmediato comenzó una voluminosa correspondencia entre ambos sobre temas relacionados con las matemáticas, la lógica, y en última instancia, todas las materias. Charles Babbage fue un matemático británico que sentó los pilares fundamentales sobre los que se desarrolló la computación. Diseñó y construyó parcialmente una máquina para calcular diferencias numéricas y obtener tablas de números y, además, elaboró un modelo teórico en el que definió una máquina analítica capaz de ejecutar programas y, por tanto, realizar cualquier tipo de cálculo. En 1834, Babbage tenía planes para la construcción de un nuevo tipo de máquina de cálculo, una máquina analítica de carácter general. La máquina analítica es el diseño de un computador moderno de uso general que representó un importante paso adelante en la historia de la computación. En 1842 el matemático italiano Louis Menebrea, publicó una memoria en francés sobre la Máquina Analítica. Babbage alistó a Ada como traductora de la memoria en francés para adaptarla al inglés, trabajo que realizó durante nueve meses entre 1842 y 1843. Ada no solo tradujo el artículo, sino que le añadió un conjunto de notas más voluminoso que la memoria en sí, esas notas son la fuente de su fama como primera programadora de la historia. Ada fue la primera persona en el mundo que describió un lenguaje de programación de carácter general al interpretar las ideas de Babbage incluso mejor que él mismo. En 1843 publicó una serie de notas sobre la máquina analítica de Babbage que firmó solo con sus iniciales por miedo a ser censurada por su condición de mujer. Describió conceptos como el bucle y la subrutina. Ada escribió un completo plan donde se describe el algoritmo necesario que permita calcular los valores de los números de Bernoulli utilizando dos bucles, demostrando las capacidades de bifurcación de la máquina analítica. Asimismo, describió como realizar operaciones trigonométricas que hacían uso de variables también en la máquina analítica de Babbage. También definió el uso de tarjetas perforadas para programar la máquina de Babbage.

Caroline Lucretia Herschel (1750-1848)

Nació el 16 de marzo de 1750 en Hannover (Alemania). Hermana del astrónomo y músico William Herschel (1738-1822)– descubridor del planeta Urano. Considerada la primera mujer científica remunerada, fue la primera astrónoma profesional de la corte del rey Jorge III de Inglaterra, con un salario anual pagado por el monarca como ayudante de su hermano. Halló ocho cometas y elaboró un catálogo de diversos objetos celestes. También, pulía con habilidad los espejos de los telescopios que ambos poseían y construían. Caroline descubrió dos cúmulos abiertos en 1783 y observó que existían muchos más en el Universo. El 1 de agosto de 1786, halló su primer cometa, descrito como “el primer cometa femenino”. Le valió el reconocimiento de la comunidad científica y la asignación de un sueldo de 50 libras anuales. Tras este, descubrió siete más. Entre ellos destaca el cometa periódico 35P/Herschel-Rigollet, además de tres nebulosas. También revisó y ordenó el catálogo de estrellas fijas, Historia Caelestis Britannica, elaborado por el astrónomo John Flamsteed. Así, en el año 1798, envió a la Royal Astronomical Society su “Índice de Observaciones de Estrellas Fijas de Flamsteed”, en el que incorporó una lista de 560 estrellas que habían sido omitidas por el astrónomo británico. Tras la muerte de su hermano en 1822, Caroline continuó trabajando en las observaciones astronómicas. Publicó el catálogo de 1.500 Nebulosas descubiertas por ambos y, por ello, en 1828, la Royal Astronomical Society le concedió la Medalla de Oro. A la edad de 85 años, fue nombrada miembro honorario de esta Sociedad, junto con la matemática y astrónoma Mary Somerville. Ambas fueron las primeras mujeres en recibir este título, quedando restringido el ser miembro de pleno derecho por estar vetado a las mujeres.

Barbara McClintok

Nació el 16 de junio de 1902 y murió el 2 de septiembre de 1992. Estudiando el genoma del maíz, observando las miles de “letras” que componen su ADN, vio por primera vez que existía una serie de secuencias genéticas que podían, de alguna extraña manera, cambiar su posición. Más adelante a estos genes “saltarines” se les llamó transposones. Sus trabajos iniciados en 1944 en el conocido Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York comenzaron a fructificar en 1948, cuando describió por primera vez la existencia de elementos transponibles en el genoma del maíz. Estos transposones, al variar su posición en el genoma, podían de alguna forma “encender” o “apagar” la expresión de otros genes en el maíz. Por su valiosa aportación ganó el Premio Nobel de Medicina en 1983.

Estas excepcionales mujeres brindaron un aporte importante en el avance científico, no han sido las únicas que día a día luchan por empoderarse en el ámbito científico pese a las múltiples adversidades que tienen que sortear. Espero que esta pequeña muestra de mujeres nos inspire y no dejemos de perseguir nuestras metas y objetivos desde la trinchera en la que nos desempeñemos.

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