HISTORIAS TERRORÍFICAS DE LA NATURALEZA ZOMBIE

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Newsletter nov complementarios 2017-02Actualmente hemos visto películas y series de zombies, esos seres terroríficos que nos espantan tanto en la pantalla grande como en la chica, nos han puesto a pensar si en algún momento nos podemos convertir en esas horripilantes criaturas. Hasta el momento no hay evidencia de que un humano se haya convertido, sin embargo, existen algunos indicios en la naturaleza de que algunos microorganismos, parásitos y hongos pueden venir de la muerte a causar estragos, comencemos con nuestra pequeña lista:

Existen algunas bacterias que fueron halladas por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, las cuales al morir por una intoxicación por plata pueden ser usadas posteriormente como un recurso para seguir eliminando otras bacterias en el mismo ambiente. El llamado efecto zombie consiste en que una cantidad de bacterias al absorber una concentración de plata mueren por intoxicación debido a este metal, los iones de plata pueden ingresar a las bacterias a través de las membranas bacterianas, una vez dentro sirve como un almacenamiento; conforme pasa el tiempo las bacterias muertas entran en proceso de descomposición, la plata que queda adentro de las bacterias se libera al medio ambiente en donde se encuentren y si este último tiene bacterias, mueren.

Otro ejemplo es el nematomorfo, un parásito que suele medir unos 50 cm de longitud y unos 2 ó 3 milímetros de diámetro, aunque en ocasiones llega a medir un metro de longitud. Parasita fundamentalmente artrópodos, como el grillo. El parásito se alimenta a partir de la dieta del huésped, y cuando alcanza un desarrollo suficiente, controla químicamente al grillo para que termine con su vida arrojándose al agua. Entonces sale del cuerpo del huésped y se aleja nadando a la búsqueda de pareja. Simplemente controlador.

El parásito Leucochloridium paradoxum invade a los caracoles, los cuales pasan una terrible fase de transformación física y presentan también un comportamiento suicida. En una primera instancia el caracol ingiere excrementos de pájaro infectados con las larvas del parásito, las cuales crecen hasta convertirse en esporocistos. Éstos crecen en forma de largos tubos que invaden los ojos de los caracoles, transformándolos en una extremidad palpitante y llamativa. El caracol se comporta como una marioneta en manos del parásito, sale al sol, cuando normalmente permanece escondido, y se convierte así en presa fácil de los pájaros. De esta manera, el parásito empezará a desarrollarse en el interior del pájaro, donde alcanzará la edad adulta. Más tarde, el pájaro lo expulsará con sus excrementos, comenzando de nuevo el ciclo.

El hongo Ophiocordyceps unilateralis tiene un gusto por las hormigas, este hongo cuando las invade hace que se comporten erráticamente y actúan como zombis: controla su cerebro y las hace trasladarse a un lugar adecuado para que el hongo pueda esparcir sus esporas, matando después a la hormiga. La multiplicación de las células de los hongos en la cabeza de las hormigas hace que los músculos que abren y cierran la mandíbula se desprendan, obligándolas a morder su vena principal envés de una hoja.

Otro ejemplo son los crustáceos de la familia Cymathoidae, los cuales parasitan la lengua de sus víctimas (peces). Una vez que la parasitan la consiguen atrofiar, pasando a ocupar su lugar en la boca de la víctima. Al vivir dentro de ella se alimenta de su sangre y los alimentos que ingiere el pez, sin causarle un mayor daño.

Estos son unos ejemplos de que en la naturaleza podemos encontrar algunos organismos que pueden convertir en zombies a sus infortunados hospederos.

Referencias:

http://mx.blastingnews.com/ciencia/2015/05/descubren-bacterias-zombies-que-devoran-otros-germenes-00378943.html

http://www.nationalgeographic.es/historia/los-zombis-de-la-vida-real

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