Contaminación en el cultivo celular, un mal común en el laboratorio

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En muchos laboratorios de investigación se trabaja con células y el cultivo celular es una práctica común; pero aún más común es el dolor de cabeza que todo compartimos: La posibilidad de contaminación.

Cuando nuestros cultivos se infectan, ya sea con microorganismos o contaminación cruzada, lo más probable es que todo se tenga que desechar, y además de todos los recursos que invertimos en material, está el trabajo y tiempo empeñado.

La contaminación puede venir de varias fuentes, las cuales en ocasiones son difíciles de determinar, por lo que ningún laboratorio queda exento de sufrirla; sin embargo hay varias formas en las que podemos prevenirla.

El cultivo celular necesita una incubadora para asegurar las condiciones que mantendrá vivas las células. La incubadora de CO₂ tiene como objetivo principal el de simular las condiciones fisiológicas de los mamíferos, por lo que controla temperatura, pH, CO₂ y humedad; desafortunadamente, los ambientes creados dentro de estos equipos también son ideales para la proliferación de ciertos contaminantes biológicos. Por lo cual, lo más importante para evitar la contaminación es cuidar las buenas prácticas de laboratorio, de las cuales ya hemos hablado en ediciones anteriores (Buenas Prácticas de Laboratorio)

Los contaminantes más comunes son bacterias, hongos, levaduras y micoplasma y pueden provenir, ya sea del material de vidrio o plástico, o bien de líneas celulares o medio contaminados. El medio ambiente en general, que trae consigo muchos contaminantes, puede ser foco de riesgo.

Un factor importante donde la mayoría de veces radica el problema, y que pocos tomamos en cuenta, es la incubadora y sus componentes, por lo que veremos algunas recomendaciones para evitar que nuestros equipos estén siendo la razón de nuestras penas.

 

La incubadora debe limpiarse con desinfectante o detergente libre de cloro, y luego es muy importante, enjuagarla con agua estéril seguida de alcohol al 70%. No debemos dejar residuos del jabón.

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El agua de la incubadora debe ser cambiada periódicamente, de preferencia con agua estéril. Si se va a añadir agua que proviene de la autoclave, es necesario dejarla enfriar antes de colocarla en la bandeja de la incubadora.

El filtro debe cambiarse por lo menos una vez al año, cuando la puerta de la incubadora esté abierta evitar hablar, toser o reír y nunca dejarla abierta por mucho tiempo.

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Siempre usar bata limpia y guantes nuevos, y limpiar la superficie de la campana antes y después de usarla.

Es importante recordar que el cultivo celular es un tema muy delicado y si queremos quitarnos el dolor de cabeza que significa contaminarlo, no debemos subestimar ninguna medida preventiva.

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