Un poco de ciencia en la fantasía

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Este fin de semana el mexicano Guillermo del Toro se coronó en los premios Oscar con su nueva película “La forma del agua”; si aún no la ves, tenemos dos cosas que decirte:

  1. ¿Qué esperas? Es una película maravillosa que no puedes dejar pasar
  2. ¡Spolier alert! Si bien este artículo no es una reseña de la película, sí contiene algunos detalles que podrían revelar la trama. Si sigues leyendo será bajo tu propio riesgo, conste que te advertimos

Guillermo del Toro es muy conocido por utilizar figuras fantásticas en sus películas, y esta película no es la excepción. El protagonista es una especie de anfibio con muchas cualidades mágicas y la capacidad de aprender e interactuar con los humanos; sin duda es una criatura salida de la increíble imaginación de del Toro…O ¿no?

La forma de cazar y comer de nuestro personaje fue inspirada en el pez león tropical. El mecanismo de captura de este pez es altamente eficaz, tiene una boca muy grande la cual se abre a gran velocidad, cuando se acerca una presa, creando un vacío que la arrastra hacia la cavidad bucal dejándola sin oportunidad de escapar. Ahora entendemos porque el Coronel Strickland salió tan mal herido de su primer encuentro.

Por otro lado, tiene una piel brillante que cambia de tonalidad según la luz. Muchos animales tienen esta cualidad, la cual es gracias a los cromatóforos; células con pigmento en su interior que reflejan la luz. Algunas especies pueden cambiar de color rápidamente por medio de mecanismos que cambian un pigmento por otro y reorientan la superficie reflectora de los cromatóforos. Este proceso es a menudo utilizado como mecanismo de camuflaje; un ejemplo es el pez cebra, el cual se mimetiza con el fondo del mar.

El romance entre Eliza y la criatura inicia al compartir los huevos duros que Eliza llevaba diario al trabajo. Es poco probable que alguna criatura marina haya probado este platillo con anterioridad, sin embargo, sí conocemos especies que se comen sus propios huevos. Martin Vallon and Dr. Katja Heubel del Institute of Evolution and Ecology de la Universitaet Tübingen han investigado lo que se conoce como canibalismo filial. Los resultados sugieren que, bajo ciertas condiciones, los peces llamados gobio común, se comen sus huevos. En un segundo estudio publicado en Behavioral Ecology and Sociobiology, Vallon y Heubel mostraron que los machos de gobio común prefieren los huevos más jóvenes, los huevos menos valiosos. “Varias hipótesis predicen que el canibalismo paradójicamente parece servir para deshacerse de los huevos dañados o para reducir el número de huevos con la finalidad de que los restantes tengan un mejor abastecimiento de oxígeno” dijo Katja Heubel.

Otra característica de este maravilloso personaje es su asombrosa capacidad para sanar a otros, y a pesar de que regresar a alguien de la muerte es, hasta ahora, algo que ningún ser vivo puede hacer, sí hay peces con poderes curativos impresionantes. El pepino de mar o holoturoidea es un animal que vive en el fondo del mar y al que se le atribuyen muchos beneficios para la salud. Por sus altos niveles de sulfato de condroitina, un componente importante del cartílago, se dice que este animal provee un alivio muy prospero para el dolor articular. Aunque no está totalmente comprobado, existen estudios preliminares publicados en el que afirmar que una pasta hecha a base de extracto de pepino de mar, puede mejorar la cicatrización de pacientes que habían sido sometidos a tratamientos por la enfermedad de las encías.

Nuestro planeta está lleno de seres asombrosos, con cualidades únicas; y sin duda, a través de la ciencia podremos conocerlos cada vez más de cerca

 

Referencias:

Martin Vallon, Christina Grom, Nadine Kalb, Dennis Sprenger, Nils Anthes, Kai Lindström and Katja U. Heubel: You eat what you are: personality-dependent filial cannibalism in a fish with paternal care. Ecology and Evolution, DOI: 10.1002/ece3.1966

Martin Vallon and Katja U. Heubel: Old but gold: males preferentially cannibalize young eggs. Behavioral Ecology and Sociobiology, DOI 10.1007/s00265-016-2074-6

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